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“Si como dicen algunos
hay cielo pa´l buen caballo
Por ahí andará mi flete galopando, galopando…”

                    
El Alazan. Atahualpa Yupanqui
HOMENAJES

"Este espacio es para recordar y agradecer a los especiales seres que han enriquecido nuestras vidas y que no han tenido el final feliz que hubiéramos querido. Un simple homenaje para ellos que cada día inspiran esta página"

 

Ely era su nombre

Hace unos 2 años me ofrecieron en adopción 2 caballos rescatados del maltrato, flacos, lastimados y ariscos, ahora están gordos, lindos y cariñosos, al poco tiempo me pidieron por favor si podía hacerme cargo de una yeguita que estaba muy mal, y muy grande fue mi dolor cuando la trajeron , lastimada por donde se la mirara, con elefantitis en las patas traseras, piel y hueso.

Con mucho cariño la fuimos levantando de a poco con mucho alimento, yde apenas caminar, paso a dar sus paseos, cuando encontraba la puerta de la cocina abierta, entraba, inspeccionaba todo, a veces se "robaba" las zanahorias que le dejabamos, y salía sin hacer ruido, también dejabamos  una puerta del dormitorio abierta y de noche ingresaba solo medio cuerpo y dormitaba. Pocas veces vi un animal tan agradecido, mi esposa le ponía alguna flor en las crines, y así pasó sus últimos días entre nosotros, hasta que un día se acostó y no se levantó más.

Ely era su nombre, y a pesar del tiempo aun se me caen las lágrimas cuando la recuerdo. Seguramente estas retozando entre las estrellas y el sol....Felicitaciones por la obra y la página.

Jorge

"A nuestra querida ESTRELLA"

Te fuiste la mañana del 11 de enero, y ya nada volvera a ser igual, esas tardes de verano, en cualquier lugar, que hubiera un poco de pasto, ahi estabamos con tus otros 3 compañeros, tantos momentos hermosos, si pudiera contarte, que a horas de tu partida, me robaron a MONA y LUCERO, me quede con CARLOS, pero se volvio tan arisco, que paso a manos de otra persona, y hace dias lo robaron tambien, por eso digo , que tu partida , nos cambio la vida, te extrañaremos toda la vida, y quiero que la persona que lea esto sepa que ESTRELLA , le salvo la vida a mi hijo, y por eso ella , ya no esta con nosotros, y por eso le estare agradecida toda mi vida.

NUNCA TE OLVIDAREMOS, SIEMPRE ESTARAS EN NUESTRA MEMORIA, Y EN NUESTRO CORAZON.

DEBORA

 

“Quisiera por fin, que estas simples palabras ayuden a mantener encendidas el recuerdo del buen caballo de andar, de ese noble amigo que desde la gestación de nuestra nacionalidad, acompaña al criollo en penas y alegrías, en fatigas y diversiones todos los días de la vida. Porque como se decía en mis pagos …¿Gaucho de a pie?...Ni pa cebador de mate…”

Alberto Martin Labiano
“De campo y de caballos”

 

 

 

Plegaria de un relincho

Veo lejos sin saber de donde miro,
galopo desde el mar hasta los cerros
junto al viento siguiendo su destino.

Soy libre y con temor a los recuerdos
que he grabado sobre rastros en la arena,
son recuerdos que aparecen cuando siento
que galopo por temor al cautiverio.

Mis hermanos no conocen la distancia
ni el cantar de las aves del desierto,
solo escuchan el murmullo de los hombres
y las puertas que encarcelan sus silencios.

Yo conozco las estrellas que me guían
y puedo ver cuando el sol va apareciendo,
también veo el horizonte que allá lejos
me separa lo que es tierra y lo que es cielo.

Largas crines van tapando ya mi marca
que aquel fuego me grabara para siempre,
sin dejar que mis recuerdos se perdieran y
soñar con lo que el mundo ya no siente.

Para ellos ya no existe la esperanza
de algún día relinchar en cielo abierto,
liberando así las penas que amenazan
con la muerte de una especie o de una raza.

Han nacido en una celda sin estrellas
y allí viven bajo rayos de penumbras,
sin saber que aquella luz que los alumbra
simplemente es un reflejo de la tierra.

No distinguen primaveras de veranos
porque flores ya no crecen en sus lechos
ni tampoco los otoños del invierno
por no ver aquellas hojas que cayeron.

Ya no bebo de la fuente que pendía
hace tiempo en la pared de la esperanza,
sino el agua de vertientes que me guían
hacia el valle, la llanura y la distancia.

Hoy mi hermano que imagina mi existencia
vivirá con la ilusión de conocerla,
de ser libre como el viento que me lleva
y de seguir aquellos rastros en la arena.

Pero aquel que jamás me ha imaginado
vivirá siguiendo el curso que lo guía,
sin saber que en algún lado y por el tiempo
estará lo que un caballo merecía.

Daniel Anz

 

Salvaje sin tregua

El sonido de un relincho arrastrado por el viento
el galopar de los cascos sobre la tierra infinita,
crin larga y silenciosa vagabunda del desierto
azotando al vacío va detrás de algún sueño.

Pelo suave y resistente castigado por la guerra
sobre el color de la arena se confunde con el sol,
sudor de luchas recorre un velo que
al secarse al aire va escribiendo una historia.

Torrente de sangre que se mueve por las venas
se calienta al pasar por un corazón de hierro,
manteniendo una especie y forjando con fuerza
la belleza bestial de un guerrero incansable.

Luchador audaz ante la fuerza enemiga
conocedor de cielos y distancias de nadie,
arriesgó esperanza por dar muerte a la furia
que lo obligó a galopar en territorio enemigo.

Usaron sus músculos en son de conquista
culparon inocencia de un salvaje sin tregua,
rastros profundos quedaron marcados
para siempre en el suelo de un lugar olvidado.

Con la punta del sable punzaron su cuerpo
para herir la codicia de un guerrero sin miedo,
herida abierta jamás curada
puerta de muerte que nunca cerró.

El acero penetró en su pecho y por él corrió la sangre
comenzando la agonía de un suplicio ignorado,
sus ojos se cerraron entre gemidos sin llanto
para guardar dentro de ellos el sentimiento de un noble.

Con rencor y silencio se movieron sus cascos
como buscando la tierra bajo su propio cuerpo,
la muerte llegó a su encuentro y la noche enfrió su sangre
dando lugar al silencio y al olvido de un sable.

Daniel Anz